APRENDER

# A partir de lo vivido, comprendí para qué llegó mi menopausia quirúrgica

Hoy, sintiendo y vivenciando, es inevitable recordar mis 18 años y revivir mis dos abortos, productos de la ignorancia y la falta de cuidados preventivos. No tenía idea de lo que significaba ser consciente. Hoy, con una mirada madura y más compasiva hacia mí misma, no puedo creer cómo permití que me intervinieran sin anestesia. El umbral de mi dolor no existía, reflejando una profunda falta de registro de amor hacia mí misma.

Mi cuerpo no lo olvida. Ahí están esas cicatrices. Todo lo que hacemos tiene sus consecuencias, que muchas veces no estamos preparadas para afrontar y escondemos en algún lugar del cuerpo. Hoy, en mi adultez, puedo entender y darme cuenta de que, a pesar de las cicatrices, una puede resignificar su vida. Se necesita tiempo, mucho amor, entendimiento, aprendizaje y, sobre todo, profesionales a los cuales recurrir. La terapia es fundamental para poder seguir viviendo con tanto dolor en el cuerpo.

Hoy elijo estar bien. Y lo sucedido ocurre desde hace siglos. Nadie toma la dimensión real de lo que esto implica, y lamentablemente, las leyes aún no protegen ni acompañan como deberían.


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