aprender desde mi menopausia.


Viví la menopausia quirúrgica

Vivir la menopausia quirúrgica fue un momento muy difícil. Quería sentir su duelo, llorar su partida, y lo hice. Respeté lo que sentía. Compré música para llorar —de Pachelbel, de *El último samurái*— y todo eso me ayudó a sobrellevarlo, porque mi vida era un desorden total. Tuve que hacerlo: tenía un mioma como un embarazo de cinco meses, vivía con sangrados de mucho volumen, estaba anémica, sin saber nada de mí misma ni, sobre todo, qué hacer.

La histerectomía la viví como una intervención más para estar bien. Lo más doloroso fue el legrado anterior: eso me devastó emocionalmente. Fue como revivir mis abortos de la adolescencia, a los 18 años. Sentí mucho dolor emocional.

De ser productiva, de dar vida, pasé a dejar morir esta parte mía… para darme vida a mí misma. Partirme en mil pedazos y volver a construirme con las cicatrices que tengo. Entender y comprender esta oportunidad de vivir en plenitud y reconocerme, registrarme. Yo soy todo esto y todo lo que voy creando a partir de ser consciente, sobre todo de vivir en estado presente.

Como todo nuevo comienzo, aprendí hábitos saludables, como la alimentación. En mi historia pasé de no comer a devorar, y viví experiencias mágicas de todo tipo. Cuando nuestra existencia es muy débil, es imposible gestarse. Y es ahí donde mi viaje interior me dio la posibilidad de encontrar nuevos caminos: crear desde el arte, descubrir nuevas habilidades y darme cuenta de que **puedo**. Como volver a estudiar, hacer seminarios de Gestalt, bioenergética, expresión corporal, y luego incorporar máscaras, escultura, teatro, escritura creativa, yoga, chi kung… Todo me ayudó a ir desdramatizando lo mal vivido y aprendido; era como haber vivido en automático.

Hoy, en este momento de mi vida, agradezco todo lo vivido. Me doy cuenta de mí misma, de mi fortaleza y mi coraje, y soy una agradecida de todo lo aprendido.

Y te puedo decir: todos podemos transformarnos, cada uno a su tiempo. Lo más importante es ser uno mismo en plenitud consciente. Es un camino de encuentro con nuestra mejor versión, la que cada uno elige. Anímate, todo está bien.


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