mis semillas
Introducción para «Mis Semillas»
Querido lector,
Antes de que brote el árbol, existen las semillas.
Antes del fruto, está la tierra que lo nutre.
Este espacio, «Mis Semillas», es el origen. Es aquí donde comienza el viaje que más tarde dará forma a Mi Árbol Frutos Arco Iris. En estas páginas no encontrarás respuestas acabadas, sino preguntas vivas; no un camino recto, sino los primeros pasos, titubeantes y honestos, de un proceso de transformación.
Yo,Olga B. Segura, comparto contigo estos fragmentos de vida: las heridas que marcaron mi infancia, los desafíos que parecían insuperables, la búsqueda constante de herramientas para sanar. Son semillas de dolor, pero también de esperanza; de ruptura, pero también de renacimiento.
Esta es la tierra donde todo comenzó. Donde el amor propio aún era un susurro, donde la sanación era una intuición lejana. Donde, sin saberlo, estaba plantando lo que algún día sería un árbol lleno de colores.
Te invito a recorrer estos escritos conmigo, a honrar el proceso, a reconocerte en la fragilidad y la fuerza que habita en cada semilla. Porque antes de llegar a la luz, hay que atravesar la oscuridad. Y antes de ver el arcoíris, hay que sembrar con fe.
Con gratitud,
Epílogo para «Mi Árbol Frutos Arco Iris»
Al llegar al final de estas páginas, mi deseo es que este libro no sea un punto final, sino un puente.
Un puente hacia tu propio viaje, hacia la búsqueda de tus raíces y la cosecha de tus frutos únicos. Porque cada árbol es distinto, pero todos compartimos la misma tierra: la de nuestras historias, nuestras heridas y nuestra capacidad infinita de renacer.
A lo largo de este camino, he aprendido que sanar no es borrar el pasado, sino transformarlo en savia. Que el amor propio no es un destino, sino una siembra diaria. Que nuestros frutos –esos actos, decisiones y momentos de luz– son el legado vivo de lo que hemos atravesado.
Este libro es mi árbol. Estos frutos, mis colores.
Y si en algún relato, en alguna reflexión o en algún suspiro de estas páginas encontraste un eco de tu propia voz, entonces este viaje no solo ha sido mío… ha sido nuestro.
Que tu árbol también florezca en todos los colores del arcoíris.
Que tus semillas encuentren tierra fértil.
Y que nunca dejes de creer en la belleza de tu propio crecimiento.
Con el corazón abierto y en agradecimiento,
Olga B. Segura
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